Claves para padres y madres con niños y niñas transexuales

Cómo acompañar en el hogar a las niñas y niños en situación de transexualidad y comprender lo que nos expresan

Nuestra actitud como madres y padres

1

Para poder acompañar es necesario poder comprender. Y para poder comprender hace falta tener conocimiento

2

Acompañar significa: atender necesidades, posibilitar que puedan ir desplegando su peculiar manera de ser, y poner las condiciones para que puedan caminar, quitando obstáculos, dando recursos y abriendo posibilidades

Sin decir por dónde tienen que ir, caminando a su lado, justo un paso por detrás, para que pueda ir decidiendo su camino con la seguridad de que estamos ahí, para lo que necesite. Sin frenar y sin empujar.
3

Acompañar desde el respeto a sus procesos no significa no hacer, porque para que pueda acceder a todos los caminos posibles va a haber que hacer y muy activamente

4

El proceder de madres y padres no es quien causa que sus hijas e hijos sean niña o niño

Tampoco van a poder corregir ni cambiar esa autopercepción como niña niño.
5

El miedo al sufrimiento futuro lo único que hace es generar sufrimiento en el presente

El miedo a veces lleva a desear que las cosas no sean como son. Pero las cosas son como son y no como desearíamos o como creemos que serían mejor. Y ese desear que las cosas no sean como son puede generar sufrimiento porque va a ser vivido como una no aceptación.

Del malestar al bienestar

Del malestar al bienestar
1

El no reconocimiento y la no aceptación de la identidad sexual genera sufrimiento y malestar

2

Cuando se acepta su identidad empiezan a abrirse y desplegarse, empiezan a florecer

Cuando se acepta su identidad quienes se mostraban tristes o malhumorados dejan de estarlo, quienes no se relacionaban empiezan a jugar con sus iguales, quienes lloraban continuamente empiezan a sonreír, quienes se encerraban en el silencio empiezan a hablar, quienes caminaban encorvados y mirando al suelo empiezan a mirar al frente, quienes se negaban a salir en fotografías ahora sonríen a la cámara…
3

El sufrimiento no lo ocasiona su condición, sino la negación de la misma

Indicios e indicadores

1

La expresión del hecho de ser niña o niño es a veces muy clara y otras veces, no tanto

Esta expresión puedes ser verbal, y también a través de gestos, ropas o juegos.
2

Los comportamientos y rasgos que difieren de las imposiciones de género, aunque puedan ser indicios, por sí solos no implican una supuesta transexualidad

3

El único indicador inequívoco y definitivo que señala que nuestra suposición en relación al sexo fue errónea es que la niña o el niño así nos lo diga

4

Si las actitudes del entorno son de negación puede que el niño o la niña se esconda o disimule su verdadera identidad sexual, lo que siente

5

Posibles indicios en casos de transexualidad

• Verbalizaciones afirmando su identidad (“soy un niño”)
• Negaciones explícitas y confrontativas hacia las categorización sexual que hacen los demás (“mamá, no soy una niña”)
• Malestar cuando los demás le clasifican sexualmente de manera errónea
• Disconformidad con el rol sexual esperado
• Negativa al uso o proximidad de símbolos con significación sexual (colores, atuendos, peinados, adornos, acciones, gestos, nominaciones…)
• Negativa a realizar determinadas actividades con significación sexual (jugar con muñecas, vestir faldas o calzoncillos, ponerse determinados adornos, cortarse el pelo, llevar trenzas…)
• Petición de usar otro nombre
6

Cuando la expresión de la propia identidad sexual no resulta clara, el hecho transexual se confunde a veces con la realidad de las chicas y chicos cuyos comportamientos difieren de las expectativas de género

Va a ser imprescindible diferenciar ambas situaciones, puesto que sus necesidades son diferentes.
7

Cuando la expresión de la propia identidad es ambigua, además de la escucha activa va a ser clave la transmisión de conocimiento sobre los hechos de diversidad

Transmitir con claridad que se puede ser niño y que te guste ponerte vestidos, y que también se puede ser niña y tener pene.
Transmitir asimismo con claridad que se puede ser niña y que te guste jugar al fútbol, y que también se puede ser niño y tener vulva.
1

La expresión del hecho de ser niña o niño es a veces muy clara y otras veces, no tanto

Esta expresión puedes ser verbal, y también a través de gestos, ropas o juegos.
2

Los comportamientos y rasgos que difieren de las imposiciones de género, aunque puedan ser indicios, por sí solos no implican una supuesta transexualidad

3

El único indicador inequívoco y definitivo que señala que nuestra suposición en relación al sexo fue errónea es que la niña o el niño así nos lo diga

4

Si las actitudes del entorno son de negación puede que el niño o la niña se esconda o disimule su verdadera identidad sexual, lo que siente

5

Posibles indicios en casos de transexualidad

• Verbalizaciones afirmando su identidad (“soy un niño”)
• Negaciones explícitas y confrontativas hacia las categorización sexual que hacen los demás (“mamá, no soy una niña”)
• Malestar cuando los demás le clasifican sexualmente de manera errónea
• Disconformidad con el rol sexual esperado
• Negativa al uso o proximidad de símbolos con significación sexual (colores, atuendos, peinados, adornos, acciones, gestos, nominaciones…)
• Negativa a realizar determinadas actividades con significación sexual (jugar con muñecas, vestir faldas o calzoncillos, ponerse determinados adornos, cortarse el pelo, llevar trenzas…)
• Petición de usar otro nombre
6

Cuando la expresión de la propia identidad sexual no resulta clara, el hecho transexual se confunde a veces con la realidad de las chicas y chicos cuyos comportamientos difieren de las expectativas de género.

Va a ser imprescindible diferenciar ambas situaciones, puesto que sus necesidades son diferentes.
7

Cuando la expresión de la propia identidad es ambigua, además de la escucha activa va a ser clave la transmisión de conocimiento sobre los hechos de diversidad.

Transmitir con claridad que se puede ser niño y que te guste ponerte vestidos, y que también se puede ser niña y tener pene.
Transmitir asimismo con claridad que se puede ser niña y que te guste jugar al fútbol, y que también se puede ser niño y tener vulva.

Qué necesitan nuestras hijas e hijos

1

Que se respete su ritmo

Qué pasos dar y cuándo darlos tendrá que basarse en las necesidades expresadas por cada niño o niña.
2

Que se respeten sus juegos, sus gustos a la hora de vestir, cómo llevar el pelo…

3

Que les veamos. Necesitan “ser” a través de la mirada del otro

Esto significa que veamos el niño que realmente es donde yo antes veía una niña (o al revés), porque mientras yo vea una niña, no estoy viendo al niño que me está suplicando que lo vea.
4

Que reconozcamos verbalmente su identidad

Que cambiemos el género gramatical para que sea acorde a su identidad sexual. Al principio suele ser costoso, exige poner mucha consciencia y hacer un gran esfuerzo para decir aquello que por la inercia no nos sale.
5

Conocimiento básico sobre identidad sexual para tener un marco de comprensión para su realidad

También necesitan representaciones gráficas donde puedan ver reflejada su corporeidad y acceder a materiales audiovisuales en los que aparezcan imágenes reales de otras niñas y niños en situación de transexualidad reales, para poder ver: “Un niño (o una niña) como yo”.
6

Conocer a otras chicas con pene y chicos con vulva, mejor si son de su misma edad y de su mismo sexo

7

Que la atención de sus necesidades no se posponga

Esperar es hacer; no hacer también es hacer. Y cuando no hacer hace daño, cuando esperar hace daño, quizás tengamos que preguntarnos qué es lo que queremos para esta niña o este niño que sufre.
8

A veces necesitan recalcar y subrayar de manera notoria, aquellos rasgos asociados con su sexo

Ante la negación de su identidad, necesitan dejar muy claro que son un niño o que son una niña.
En la medida que se va aceptando su identidad, suelen ir relajando esta necesidad, porque van dejando de tener que gritar al mundo “quién soy”.
9

Cambiar, o no, de nombre

Muchas veces estas niñas y niños expresan disgusto hacia el nombre que se les puso al nacer, por ser un nombre que hace referencia al otro sexo y les resulta vital tener un nombre que corresponda con su ser.
En menor medida, también hay quienes no expresan ninguna necesidad de cambiar su nombre, sea porque es un nombre neutro en relación al sexo, o porque al haber sido aceptada su identidad desde muy pronto no sienten ningún problema con su nombre.
10

El tránsito es el proceso por el que una persona en situación de transexualidad pasa a vivir en todos los ámbitos de la vida de acuerdo a su identidad

El tránsito principalmente lo hacen los otros, y se trata, sobre todo, de un tránsito en la mirada, en la percepción que tienen los demás, y que va a llevar de de manera progresiva a poder ver la niña que es donde veíamos un niño (o viceversa).
1

Que se respete su ritmo

Qué pasos dar y cuándo darlos tendrá que basarse en las necesidades expresadas por cada niño o niña.
2

Que se respeten sus juegos, sus gustos a la hora de vestir, cómo llevar el pelo…

3

Que les veamos. Necesitan “ser” a través de la mirada del otro

Esto significa que veamos el niño que realmente es donde yo antes veía una niña (o al revés), porque mientras yo vea una niña, no estoy viendo al niño que me está suplicando que lo vea.
4

Que reconozcamos verbalmente su identidad

Que cambiemos el género gramatical para que sea acorde a su identidad sexual. Al principio suele ser costoso, exige poner mucha consciencia y hacer un gran esfuerzo para decir aquello que por la inercia no nos sale.
5

Conocimiento básico sobre identidad sexual para tener un marco de comprensión para su realidad

También necesitan representaciones gráficas donde puedan ver reflejada su corporeidad y acceder a materiales audiovisuales en los que aparezcan imágenes reales de otras niñas y niños en situación de transexualidad reales, para poder ver: “Un niño (o una niña) como yo”.
6

Conocer a otras chicas con pene y chicos con vulva, mejor si son de su misma edad y de su mismo sexo

7

Que la atención de sus necesidades no se posponga

Esperar es hacer; no hacer también es hacer. Y cuando no hacer hace daño, cuando esperar hace daño, quizás tengamos que preguntarnos qué es lo que queremos para esta niña o este niño que sufre.
8

A veces necesitan recalcar y subrayar de manera notoria, aquellos rasgos asociados con su sexo

Ante la negación de su identidad, necesitan dejar muy claro que son un niño o que son una niña.
En la medida que se va aceptando su identidad, suelen ir relajando esta necesidad, porque van dejando de tener que gritar al mundo “quién soy”.
9

Cambiar, o no, de nombre

Muchas veces estas niñas y niños expresan disgusto hacia el nombre que se les puso al nacer, por ser un nombre que hace referencia al otro sexo y les resulta vital tener un nombre que corresponda con su ser.
En menor medida, también hay quienes no expresan ninguna necesidad de cambiar su nombre, sea porque es un nombre neutro en relación al sexo, o porque al haber sido aceptada su identidad desde muy pronto no sienten ningún problema con su nombre.
10

El tránsito es el proceso por el que una persona en situación de transexualidad pasa a vivir en todos los ámbitos de la vida de acuerdo a su identidad

El tránsito principalmente lo hacen los otros, y se trata, sobre todo, de un tránsito en la mirada, en la percepción que tienen los demás, y que va a llevar de de manera progresiva a poder ver la niña que es donde veíamos un niño (o viceversa).

La vivencia de los genitales

1

Hay quienes tienen una muy mala vivencia de sus genitales y también quienes viven sus genitales con mucha tranquilidad

2

La vivencia negativa del propio genital no es algo per se

La vivencia negativa del propio genital es más bien el resultado de la siguiente ecuación mental: “Si no puedo ser quien soy por tener lo que tengo, entonces no quiero tener lo que tengo para poder ser quien soy".
3

La buena vivencia de los genitales parece ir unida a la aceptación de la identidad en edades tempranas, y a no haberles negado su identidad por razón de sus genitales

4

Va a ser importante poner palabras, nombrar sus genitales, hablar de ellos en positivo y ponerlos en valor

Hacerles saber que su cuerpo es hermoso. Que su cuerpo es maravilloso y precioso. Que ellas y ellos son maravillosos y preciosos.

Qué necesitamos madres y padres

Qué necesitan madres y padres
1

Para poder comprender lo que nos expresan nuestras hijas e hijos, es más, para poder escucharlo, necesitamos tener conocimiento

2

Para poder acompañar a nuestros hijos e hijas, las familias necesitamos ser acompañadas

Por eso será fundamental contar con personas que puedan apoyar a las familias, dando información, sostén emocional, apoyo sexológico y psicológico,…
3

Saber que “lo que me pasa no solo me pasa a mí”

En estos tránsitos que tan complicados y duros son muchas veces para las familias, saber que “lo que me pasa no solo me pasa a mí” suele suponer una gran sensación de alivio.
4

Sentir que se camina en compañía

Es un gran apoyo poder compartir, desahogarse, llorar, reír... con otras familias que están viviendo o han vivido situaciones parecidas a la propia, que ya pasaron “por lo mismo que estoy pasando yo”, personas “que me entienden”. De ahí la importancia de las asociaciones de familias.
5

A veces se viven procesos de duelo, en los que aparecen sentimientos de tristeza

Estos procesos de duelo se expresan, por ejemplo, como “la pérdida de mi hija” (o “de mi hijo”) pero en realidad significan la pérdida de lo que yo pensaba que era, de lo que yo pensaba que iba a ser el día de mañana, de las expectativas, de las fantasías. Tendremos que buscar espacios donde poder vivir, desahogar y elaborar nuestro dolor y nuestro desconcierto, sin cargarlo sobre nuestro hijo o nuestra hija.