La vivencia de los genitales

¿Cómo viven sus genitales los chicas y chicos en situación de transexualidad? Aceptar su identidad es clave para una vivencia positiva

Hay chicas y chicos en situación de transexualidad que tienen una muy mala vivencia de sus genitales

Hay chicas y chicos en situación de transexualidad que tienen una muy mala vivencia de sus genitales, que nunca los mencionan y se sienten muy incómodos si lo hacen, que los ocultan incluso en el espacio del hogar. En algunos casos esta mala vivencia puede llevarles a autolesionarse. Resulta aterrador escuchar testimonios de niñas que han intentado automutilarse los genitales.

Hasta hace muy poco tiempo a estas niñas y niños siempre se les decía (y en la mayoría de casos se les sigue diciendo) una y otra vez: “No puedes ser niña porque tienes colita” o ”No puedes ser niño porque tienes rajita”. Y, como vamos a ver, quizás la vivencia negativa del propio genital no sea algo per se, sino más bien el resultado de la siguiente ecuación mental: “Si no puedo ser quien soy por tener lo que tengo, entonces no quiero tener lo que tengo para poder ser quien soy”. Terrible que en tan temprana edad sea esto lo que están elaborando en sus cabecitas.

Conocemos ya a niñas y niños, a quienes se les aceptado su identidad en edades tempranas, que están viviendo sus genitales con mucha tranquilidad

Empezamos a conocer ya familias que no realizan dichas afirmaciones, o que dejan de usarlas rápidamente a la par que comprenden y aceptan la identidad expresada por sus hijas e hijos.

Conocemos ya a niñas y niños, a quienes se les ha aceptado su identidad en edades cada vez más tempranas, en algunos casos casi desde el principio de la conquista del lenguaje, a quienes no se les han contrapuesto sus genitales y su identidad, a quienes se les ha hecho saber que “existen niñas que tienen pene y niños que tienen vulva”. Y lo que observamos es que estas niñas y niños están viviendo sus genitales con mucha tranquilidad y, en el entorno íntimo del hogar, los nombran y hablan de ellos e incluso comparten su desnudez, tocan y acarician sus genitales como lo pueden hacer otros niños y niñas de su edad… En algunos casos, cuando la aceptación ha sido muy temprana incluso comparten su desnudez con sus amigos y amigas, por ejemplo, en las duchas de la piscina o en la playa.

“Mi hija adora el agua desde que nació. En casa tiene una piscina y ella y sus hermanos disfrutan horas y horas bañándose sin ropa. Además siempre vienen un montón de amigos. Recién hizo el tránsito, con 4 años, dejó de bañarse desnuda cuando había gente ajena a la familia, pero esto no duró más de un mes. Pronto volvió a quitarse la ropa nada más llegar a casa para poder zambullirse en la piscina. Le daba igual si la piscina estaba llena de amigos, ¡ella lo primero que hacía era desnudarse! Tal era su tranquilidad que lo mismo sucedía en la playa: llegar y empezar a quitarse la ropa, era todo uno. A día de hoy ella sigue adorando el agua y quitándose toda la ropa para nadar como ella misma dice ‘en total libertad’. Sus amigos siempre le han visto desnuda y nunca les ha llamado la atención su pene, porque saben desde siempre que su cuerpo es así.

A día de hoy sus genitales no les generan malestar

No sabemos cuál será su vivencia de los genitales cuando sean adultos, pero no parece descabellada la hipótesis de que vaya a ser bastante mejor que la de quienes vieron cómo se negaba su identidad usando como bandera para ello sus genitales.

Lo que sí sabemos es que a día de hoy sus genitales no les generan malestar.

Eso sí, estamos observando ya que, según se van haciendo más mayores, a su vivencia positiva de los propios genitales se le va añadiendo cada vez más la consciencia de que en espacios públicos, entre desconocidos, el conocimiento por parte de los demás de su morfología genital puede llevar a la negación de su identidad. Y así, aún cuando en el hogar pueden compartir su desnudez o hablar de sus genitales con absoluta tranquilidad, fuera de este contexto de seguridad se cuidan muy mucho de arriesgarse a que nadie sepa nada de sus genitales.

Dentro de ese hecho universal y común a todos los sujetos sexuados de tener características de ambos sexos en distintas medidas, las niñas con pene y los niños con vulva van a tener que hacerse cargo de que, en su caso, sus genitales son como los que se dan mayoritariamente en el otro sexo. Y que justamente este es el rasgo que socialmente se señala para interpretar a alguien como chico o chica (en su caso, equivocadamente), por lo que van a tener que aprender a gestionar lo que esto supone en su vida.

En todo esto va a ser muy importante el hecho de poner palabras. Que en el hogar, la madre y el padre nombren las distintas partes del cuerpo; y en la medida en que el niño o la niña se sienta cómoda, nombrar sus genitales (porque lo que no se nombra no existe), hablar de ellos en positivo y ponerlos en valor. Poner en valor el hecho de que sean como son. Hacerles saber que su cuerpo es hermoso. Que su cuerpo es maravilloso y precioso. Que ellas y ellos son maravillosos y preciosos.

Entre los chicos y chicas adolescentes hay quienes tienen claro que desean realizar alguna intervención quirúrgica en los genitales o en los pechos. Y también hay quienes tienen claro que no, porque no lo consideran conveniente o porque no tienen ninguna necesidad de ello. Por supuesto, las decisiones que puedan ir tomando sobre su propio cuerpo no deberían ser nunca juzgadas y nuestra labor será acompañarles en sus decisiones, proporcionándoles información y sobre todo regalándoles nuestro respeto y cariño.