Yo soy Kimetz

Tengo 16 años pero solo llevo un año siendo Kimetz

Yo soy Kimetz

Tengo 16 años pero solo llevo un año siendo Kimetz

Sobre mí

Yo soy Kimetz y tengo 16 años, pero solo llevo un año siendo Kimetz. Cuando nací, mis padres se confundieron y pensaron que por tener vulva era una niña, pero estaban muy equivocados. Desde que tenía 6 años yo sabía que en realidad era un niño y cuando tenía 15 años por fin se lo dije a mi familia.

Todos me aceptaron. En realidad, todo el mundo sabía que yo no era “una niña normal” porque nunca me habían gustado mucho las cosas de “niñas”.


La verdad es que a mí lo que me gusta es la música. Sería feliz solo con poder estar tocando la guitarra y cantando todo el día.

Ama de Kimetz

Begoña

Este año Kimetz ha decidido hacer el tránsito, y han sido los momentos más enriquecedores a nivel personal que yo he vivido nunca.

No pensé que esta aventura pudiera abrirme los ojos de la forma que lo ha hecho. Siempre me he considerado una persona muy tolerante pero, compartir con tantas familias, tantas emociones, ha hecho que mi mente se abra de una forma maravillosa.

Cuando nació Kimetz, todos nos confundimos y pensamos que era una chica porque solo nos fijamos en si tenía vulva o pene. Nunca se me había pasado por la cabeza que fuese un chico…

Hasta este mes de febrero que me dijo que quería hablar conmigo y, como no se atrevía a decírmelo, se quitó un gorro y vi que se había cortado su melena. Fui yo quien le preguntó a ver si era trans y él se puso a llorar. Le dije que no pasaba nada y, desde ahí todo se convirtió en una grandiosa aventura.

A partir de ahí entendí muchas cosas que antes no entendía. Kimetz no salía a la calle. Decía que no tenía amigos. Cuando le bajó la regla a los 10 añitos, yo pensaba que lo llevaba mal porque era muy joven para tener la regla, no que lo llevaba mal porque realmente era un chico. Yo le solía preguntar a su hermana a ver si creía que Kimetz era feliz y, me decía que no (así era como yo también lo veía).

Desde febrero todo ha cambiado. Kimetz es un chico feliz, con los problemas que tienen los chicos de su edad en la adolescencia. Sale a la calle, tiene un montón de amigos y lo mejor: que por fin puede ser él mismo, sin esconderse.

Me he dado cuenta que estamos rodeados de valientes y Kimetz es uno de ellos.